domingo, 5 de abril de 2009

Armadillo (Dasypus novemcinctus).

Este mamífero es de consumo doméstico. En el área rural su carne es apreciada en diversos guisos; para prepararla cuidan de no romper la hiel. La gente le reconoce valor terapéutico, ya que lo emplea como remedio contra enfermedades epidérmicas, esquericia, epilepsia y empachos. Su concha sirve de ornamento, canasto, y la emplean en sahumerios para contrarrestar embrujos. Algunos usan su pata como amuleto.

Ustedes nunca han oído... nunca les han dicho pa qué es buena la cáscara... la concha del armadillo. Ésa sirve pa cuando se tuercen las personas de la boca, que se les hace la boca así, para un lado. Las cáscaras del armadillo se ponen junto con nidos de los pájaros en brasitas, en poquitas brasas, y se espera uno a que salga el humo para barrer con éste a las personas.
Luego da uno masaje al lado de la boca del afectado, a la parte torcida, para enderezársela al afectado. Sí, pa que se le enderece la boca.
Los nidos de cualquier pájaro, sí, los nidos de los pajaritos del campo, juntos, junto con un pedazo de concha del armadillo se ponen en bracitas y luego usted le cubre con algo la cabeza al enfermo, especialmente los ojos, para que el humo nada más le dé en la parte afectada, porque el humo es fuerte. Después usted lo está sobando en la parte torcida para que se le caliente con el humo, porque el humo es caliente.
¡Ah! y la carne del armadillo ¡ésa nos la comemos nosotros! Es buena. Nada más que no se le revienten las tripas porque reventándosele se envenena la carne: no sirve. Reventándose un animalito de ésos de adentro, de las vísceras, no se lo puede uno comer.

(Francisca Rivera Sánchez; Linares)

Ya no he visto que usen las conchas de los armadillos para hacer colgaderas u otras cosas, pero antes sí veía, sí se usaban. Alguna gente las usaba como canasto, había gente que usaba las conchas para poner cosas de costura, ¿verdá? Agarraban el caparazón y le daban forma para poner allí las cosas de la costura. Sí alcancé a ver eso yo.

(Román Flores Ramos y Manuela García de Flores; Melchor Ocampo)

Ni la pata de armadillo que carga como amuleto para la buena suerte le valió a Óscar Flores, representante de Bronco, para que en el concierto de despedida que ofrecieron el viernes en Tláhuac no lloviera.

(Paula Ruiz y Mary Hernández, “Arranca Bronco cabalgata del adiós”, en El Norte, Monterrey, 8-X-1997, p. 5E)